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Los que ya me venís leyendo de un tiempo para acá sabéis que busco lugares, que no monumentos, estar, que no visitar compulsivamente todos los museos de una ciudad.

Lo digo porque hoy os traigo un resumen de calles preciosas que he conocido y quiero que veáis. Eso sí, he visto muchas más que son una maravilla pero no tengo foto, así que sirva esto de resumen gráfico solamente, no de experiencias vividas que siempre quedarán para el recuerdo aunque no pueda compartirlas por aquí.
 
En Estados Unidos conocí los estados de  Arkansas y Texas y sin duda la «cowtown» de Fort Worth me cautivó. Debo hacer mención de la plaza Dealey en Dallas, donde JFK fue tiroteado, no tanto porque sea bonita sino porque impresiona el hecho que allí se acometió. Del casco antiguo de Fort Worth os traigo la calle Rodeo Plaza por donde aparecen las reses a las 17h como las cañadas reales españolas. 
 
En Portugal he visitado muchas ciudades pero ya os conté en la entrada dedicada al país vecino que Lisboa me cautivó, y aunque pasé 5 días visitando la capital, una de las primeras calles que vi fue la rúa Augusta que me impresionó por su gentío, monumentalidad y por abrir a la plaza del Comercio con el río Tajo bañando el pavimento. 
 
En Italia he de escoger dos calles, una por cada viaje que hice. La primera en Florencia, la calle Lungarno Guicciardini que aunque sea ancha y no de ésas con tanto encanto que no se sabe dónde va a desembocar, me encanta por la panorámica que ofrece de los puentes y de todos los edificios que se alzan casi sobre el río Arno. 
La segunda sería el Campo Santa Sofía por la misma razón pero en Venecia. Esta pequeña calle desemboca en el Gran Canal y tiene una de las famosas paradas de góndolas.
 
Sobre el Reino Unido me ha costado mucho escoger solo tres calles de Londres. Había recopilado muchas más, pero para eso ya tenéis la entrada dedicada exclusivamente a mi ciudad favorita del mundo. Empezando por la frenética Picadilly, escojo también The Mall con toda la monumentalidad que conlleva, el imperialismo británico en su máximo exponente y su Admiralty Arch cerrándola.
Y para dar muestra del Londres más vanguardista e independiente, termino con el colorido Neal´s Yard y el buen ambiente que hay siempre por sus terrazas. 
 
De Francia me he centrado en París por no hacer muy larga esta publicación, aunque Burdeos, Mont Saint Michel, Nantes, Cognac… Podría quedarme sola hablando de Francia. Mientras más conozco nuestro país fronterizo, más me enamoro de él. 
De la capital he elegido el Campo de Marte, la avenida de los Campos Elíseos y el Passage Richelieu que puede que se pierda con el arco del Carrusel a un lado y la pirámide del Louvre al otro, pero precisamente porque los conecta me gustó tanto.
 
En mi adorado Marruecos he escogido 4 calles de tres ciudades. De mi querido Tánger os traigo la Place du Tabor, donde se encuentra la puerta de la Kasbah precisamente porque atravesar el pasaje es entrar en otra dimensión espacio tiempo, y la archifotografiada Rue Ahmed Ben Ajiba. Soy consciente de que no es una buena foto, pero es que no tengo muchas fotos de este último viaje. Os aseguro que en persona es infinitamente mejor.
De la hermosa Assilah he escogido Rue Mjima’a porque tenemos el mausoleo Sidi Ahmed Ben Mansour en pleno paseo costero y es sin duda la mejor vista del océano, además de tener que atravesar la preciosa medina para llegar hasta allí.
Y de la perla azul, Chefchouen me quedo con la Rue Assaida Alhorra porque tanto en ella como paralelas a ella tenemos las famosas puertas azules.
 
De Malta he escogido la ciudad de Mdina, o como la llaman allí «la ciudad del silencio». Dentro de su recinto amurallado encontramos la calle Triq is Salvatur donde su ubica la puerta más famosa de Instagram. De hecho para dar con el nombre de la calle sólo tuve que poner en Google «Malta puerta azul flores» y me salieron miles como ésta que yo me hice. 
 
De Noruega, mi actual país de residencia he elegido la ciudad de Bergen para mostraros dos calles: una en el exterior del casco histórico y otra en el interior. Os recuerdo que es Patrimonio de la Humanidad y no me canso de fotografiarlo. Tiene la mejor luz de toda Escandinavia. La calle en la que está situado se llama Bryggen, y el recinto en sí se llama Bryggen Bergen. Son las antiguas viviendas y tiendas de los comerciantes de la Liga Hanseática, hoy dedicado expresamente al turismo.
 
En Dinamarca sólo he estado en dos ciudades, y os traigo una foto del casco histórico de Aalborg, concretamente de la calle Klokkestøbergade. Es como un Notting Hill nórdico y para colmo apareció una maravillosa espada medieval durante unos trabajos de instalaciones hace unos meses. 
 
En Alemania hay muchos sitios preciosos, y me da que voy a tener que actualizar esta publicación en dos meses cuando por fin conozca mi idolatrado Berlín, pero por ahora os traigo la calle Große Bleichen del centro de Hamburgo. Está rodeado por un canal y tal cual fue originado por comerciantes, a día de hoy están las tiendas más lujosas manteniendo esa decoración de los escaparates de antaño.
 
De Bélgica he escogido dos calles de Brujas. Demasiado bonita para tanto límite: la calle Markt, donde se encuentra la plaza del mercado, y la calle Groeninge, donde se encuentra uno de los canales más conocidos.
 
De los Países Bajos he escogido Ámsterdam, y de la capital una calle del Barrio Rojo: Oudekerksplein. Ya sabéis que me encantan las puertas y aquí me pude explayar haciendo fotos de ellas. 
 
De Luxemburgo me quedo sin duda con el Boulevard Franklin Delano Roosevelt. Ya sé que abajo es pintoresco, atemporal y adorable, pero desde arriba se ve todo. 
 
De Polonia me enamoré en Gdansk totalmente de la calle Mariacka, de sus casas, sus galerías de arte, sus tiendas de ámbar (aunque yo jamás uso adornos), de sus vistas y su energía. Parecía que se hubiese quedado estancada en los años 30, justo antes de que todo sucediese, y era cuanto menos inquietante. Me quedé allí sola admirando todo alrededor un buen tiempo y apareció una señora con zapatos de pulsera, falda a media pierna y boina y me asusté. ¿Mira que si he dado con un agujero en el tiempo? 
 
Para finalizar os traigo España, y sí, traigo un montón de sitios de Jerez.
La plaza del Arroyo tendrá siempre un lugar especial en mi corazón. Cuando empecé a calmarme con el tema emprendimiento, cuando pensé que tal vez había apuntado demasiado alto con el loft encontré este apartamento de 60 m2 con las mejores vistas del mundo: la antigua mezquita aljama de Sharish.
Es cierto que la calle Ciegos, dentro de la bodega de Tío Pepe siempre sale en los ránkings de las calles más bonitas de España, y estoy de acuerdo, pero no es la única calle bodeguera que merece mención.
El patio de bodegas Díez Mérito es una joya oculta en plena calle Diego Fernández de Herrera, cuya puerta es una reproducción de la que cierra Kensington Palace, ni más ni menos.
Dentro de bodegas Fundador tenemos otra maravilla que abre hacia cuesta Espíritu Santo, mi vista favorita de toda la ciudad (foto principal). 
 
Creo que es todo por ahora, cuando vaya ampliando destinos, os iré actualizando mi parecer. Y es que cuando realmente te gusta viajar, empiezas a valorar el cómo y dónde viven los autóctonos en vez de querer entrar en todos los monumentos, que son cruciales, a fin de cuentas expresan la cultura del lugar, pero las viviendas, los mercados, incluso los cementerios, te cuentan cómo son los habitantes.