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De todos es sabido que me encuentro de retiro en Noruega tras 5 años frenéticos de emprendimiento loco, y la pregunta que todos me hacéis es «¿Y cómo llevas el frío?».

A ver, señores míos, que soy jerezana y nunca he visto a nadie armarla tanto preguntado «¿Y cómo llevas el calor?».

Cuando planeamos un viaje nos enfrentamos al problema número 1: Economizar el vuelo.
Esto conlleva el problema número 2: Qué meter en la maleta gratuita de las lowcost.
Obviamente no es lo mismo viajar en veranito con la ropa ligera que en invierno con los chaquetones, pero no seamos de nuestros pueblos: ¡Los abrigos se llevan en mano! Si el de la puerta se pone muy pesado, os lo ponéis y ya está. Total, son 2 minutos. Y si también lleváis sudadera y gorro, pues os los ponéis también. Un poco de ingenio, por favor.
Pero al problema más importante de todos no puedo ayudaros. El número 3: Perder el miedo al frío.
Lo más probable es que no estemos de terracitas, sino visitando museos y otros lugares de interés, con lo cual, no importa el frío que haga, los sitios están muy bien acondicionados. De hecho agradeceréis que tengan guardarropa porque os sobrará todo una vez en el interior.
También es importante no pecar de cuquis y dejar los pantaloncitos de tobillitos fuera en casa. Seamos prácticos: Calcetines termo, si sois muy frioleros añadid leggins termo para debajo del pantalón (yo sólo los he usado en París, el lugar más frío en el que he estado nunca), botas que cubran el tobillo mínimo. Ya por arriba os lo dejo a vosotros porque depende ya cómo se sienta cómodo cada uno, pero la parte que está más cerca del suelo es crucial que vaya bien cubierto. Nada de tenis monos.

Es una pena la cantidad de personas que me dicen desde un punto de vista negativo que qué frío cada vez que subo una foto a RRSS. A ver, no está el clima como para tomarse un Barbadillo en el jardín, pero estoy rodeada de una naturaleza salvaje espectacular, unos fenómenos únicos como son las Auroras Boreales o el Sol de Medianoche, una arquitectura orientada a su clima, una gastronomía diferente tanto en carnes como en pescados… Pero sí, qué frío hace aquí. Me  parece muy triste que sea lo único con lo que se queda el personal.
Como si en Jerez no hiciese frío en época de zambombas…
A mí no se me ocurrió quedarme en casa el puente de Andalucía de hace dos años, me fui en pleno febrero a Toledo y disfruté de una ciudad preciosa en su estado natural, incluso de noche. No me iba a quedar en el hotel porque hiciese frío…

Cuando vivía en Londres subí una foto emocionada cuando me nevó por primera vez y una amiga sólo añadió «Brrr». Pues sí, sigue con tus «Brrr» enclaustrada en Jerez y no veas nada más allá. ¡Pero si hasta detestaba Bolonia porque el agua era «demasiado» fría! No sé dónde vamos a llegar con la mala predisposición.

Al salir de Fitur, aparte de estar muerti, tenía la sensación de que el frío me cortaba la cara, pero no por eso dejaba de salir por Madrid. Por favor, ¿hay algo mejor que Madrid de noche? He especificado la feria porque es en enero.

 

Cualquier país de Europa en invierno es una maravilla, o como ya hablamos hace unas cuantas semanas, la Navidad. El frío no puede ser la razón que se interponga entre vosotros y un destino, porque os estaréis perdiendo un lugar en su condición natural.
Claro que en agosto se está bien en Ámsterdam, pero aparte de todos los demás «cobardicas» que se agolpan allí (masificación a más no poder), no estaréis viendo la realidad de la capital holandesa, que es lo que se supone que buscamos cuando vamos a algún sitio nuevo.
Si hacéis una visita guiada por Brujas y os explican que los tejados tienen esa forma para que se acumule la menor cantidad de nieve posible en pleno mes de agosto, tendréis que echar imaginación para haceros una idea, y yo para eso, lo veo en un libro.
Cuando estuve viajando por NoruegaDinamarcaAlemaniaHolandaBélgicaLuxemburgo y Francia en septiembre, el comentario más recurrente fue que daba calor verme con la bufanda. Yo mostrando un recorrido espectacular basado en arte, II Guerra Mundial y vinos y había quienes se fijaban en que hacía frío. Muy triste que no apreciasen más allá.

Y no vamos a mencionar el desconocimiento, porque cuando hablo de mi estancia en EEUU nadie me pregunta que cómo llevé el frío, y fue precisamente el lugar donde vi nevar por primera vez (aunque de eso no tengo fotos ya que en EEUU no tenía cámara propia, por eso son tan escasas las fotos que subo)

He leído comentarios negativos cuando he viajado en pleno diciembre a Bergen, en marzo a Oslo, así como en julio a Sevilla o en agosto a Tánger.

 

Está claro que el personal que no quiere viajar busca excusas, me parece bien, que cada cual haga lo que quiera, pero que no incordie a quienes nos importa un pepino las inclemencias del clima para lanzarnos al mundo. Es más, como dije antes, es que nos gusta conocer los sitios tal y como son, y si en Haugesund hace 9 meses de frío, no le veo ningún sentido a venir los 3 que no es así. Se estará muy bien en la calle, pero que yo no viajo para estar bien en la calle, sino para aprender cómo se vive en cada lugar y eso, queridos, no lo vais a aprender si pretendéis acoplar vuestras estaciones del año al mundo exterior.