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De todas las cosas que nos vienen a la mente cuando pensamos en Noruega, probablemente que sea un destino cargado de historia y patrimonio está de las últimas (los fiordos, la Aurora Boreal, la naturaleza salvaje en sí casi que eclipsan todo).
Pero parecemos dejar de lado que de aquí surgieron los reyes vikingos, y que su legado está a cada paso que damos.
Bien sean los drakkars, las edificaciones (fortalezas e iglesias), los museos donde se albergan los objetos hallados en excavaciones…

Del mismo modo, el reciente pasado de la IIGM jugó un papel muy importante en este país que se convirtió en uno de los primeros puntos de interés por su extensa costa que posibilitaba el control del Atlántico Norte, así como por el puerto de Narvik, factor clave para asegurarse el control del hierro sueco, importante suministro para la industria bélica.
En este aspecto, aún quedan búnkers y túneles, así como los museos dedicados por entero a este fascinante tema. No hay que olvidar que desde este país se alcanzó la radio-conexión de mayor distancia durante toda la IIGM (Haugesund – Londres)

La primera vez que vine (uso el pretérito perfecto del indicativo del verbo «venir» porque es mi actual país de residencia) volé a Oslo.
Pasé un fin de semana completo en el que descubrí que sin duda se puede dedicar una escapada a un país tan espectacular como éste. Desde luego quedándonos sólo en la capital, pero no desmerece en absoluto y además los vuelos son baratísimos (Málaga – Oslo : 45€ / trayecto, 3h) Estuve hospedad en el P – Hotel (80€ / noche)
Lo primero que hice fue ir a ver a mi admirado Munch a la Galería Nacional, donde aparte pude disfrutar de otros grandes artistas de los siglos XIX y XX.

Siguiendo mis intereses, visité la fortaleza de Akershus, de origen medieval y que tuvo gran relevancia tanto para los vikingos, al frente del fiordo de Oslo, como para los nazis en la IIGM. Fijaos que os he dicho que iba a hablar de la parte cultural y ya hemos visto un fiordo sin pretenderlo. Es que no se puede desmembrar un viaje cultural a Noruega sin el contacto directo con la naturaleza que le caracteriza.
Usando el transporte público, a la mañana siguiente me fui a ver el Museo de los Barcos Vikingos.
Hace un mes compartí en mis RRSS la detección mediante georradar de un nuevo barco, pero sigue bajo la granja en la que fue enterrado (los reyes eran enterrados con sus barcos), pero en este museo se pueden admirar los dos barcos mejor conservados del mundo, y desde luego una imagen vale más que mil palabras. Cuando se está frente a estos bicharracos, puede uno imaginarse cuán estupor tuvieron que causar remontando el Guadalquivir camino de la capital del Califato Omeya allá por el siglo IX.
Aunque hacía -8ºC, el sol brilló radiante durante todo el finde, así que paseé por las calles de la capital pasando por el palacio del Premio Nobel de la Paz, que a diferencia de los otros 4 que se otorgan en Suecia, éste se celebra en Noruega.
Reconozco que con un buen abrigo forrado y guantes, el paseo resultó de lo más agradable.

Llegué hasta el Parque Vigeland, donde hay 212 esculturas sobre los estados de ánimo del hombre. Cuanto menos es inquietante, no pasa desapercibido y es uno de los grandes referentes artísticos de Oslo.
Yo sé que uno siempre piensa en Ikea como ejemplo de diseño nórdico, pero os aseguro que toda Escandinavia es de lo más trasgresora en lo que a diseño y arte se refiere. De hecho, durante este paseo me acerqué a la Ópera y me reiteré en lo que ya sabía sobre el diseño escandinavo. Arquitectura innovadora donde las haya usando el propio medio natural.
Yo me perdí el Museo Noruego de Historia Cultural porque había que coger un bus o un ferry para ir y no me gusta perderme el gentío de los lugareños yendo y viniendo, el famoso barrio de Grünerlokka donde el arte, los cafés, mercaditos y pubs están por doquier. Es un barrio alternativo con una gran oferta cultural, y podría considerarse el Camden Town noruego.

 

Además, no podía perderme el Palacio Real. Además de ser visitable, los antiguos establos son  un espacio artístico multiusos llamado en noruego Dronning Sonja KunstStall, en honor a la reina consorte Sonia.
Está custodiado por la Guardia Real y tampoco se mueven si te pones a su lado para hacerte una foto (momento #PepeVentePalemania)

 

Lo que más me atrae de la parte histórica de este país, es que aúna dos temas que me fascinan: IIGM y vikingos. Como jerezana, siento una increíble conexión con estos marinos que provocaron inconscientemente el nacimiento de mi ciudad cuando atacaron al Andalus en el 844. Cosas del destino.