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Era obvio que tarde o temprano iba a ir a Polonia, para una friki de la IIGM mucho estaba tardando. Pero los que estáis en mis RRSS diréis, ¿qué ha sido eso de visto no visto? Pues que como sabéis vivo en Noruega con un permiso, y claro, el permiso se va cumpliendo y hay que ir renovándolo 🙄. Dura 6 meses, debo pasar mínimo 24h fuera, y se reactiva. 

 

Por eso llegado marzo tenía que dar con un destino baratito para que me hiciese el apaño y aunque deseaba con todas mis fuerzas ir a Varsovia, la diferencia de precio hizo que me decantase por Gdansk. De 250€ a 20€ ida y vuelta, no hay color.

El martes salía del aeropuerto de Haugesund con la compañía WizzAir, por lo que sólo se me permitía el bolso de mano para que no me cobrasen extras. No pasa nada, ahí eché mis mudas y la ropa más ligerita que tenía, las cámaras de foto y el portátil. Suficiente. 

Llegué a las 14h así que tenía tiempo para visita la ciudad, lo malo era el chaparrón que estaba cayendo. Cogí el bus 210 que había mirado previamente en internet que me dejaba en el centro (estación Brama Wyzynna) y por sólo 3,5 PLN (menos de 1€), allí me planté.

 

Me había alquilado un estudio, nunca lo había hecho antes,siempre había ido a hoteles, pero por 23€ la noche me arriesgué y no me arrepiento. Bonito, muy bien situado y con una propietaria muy amable que estuvo en contacto conmigo vía WhatsApp dándome las indicaciones cuando me perdí.

Hay un montón de casas de cambio en el centro, aunque yo cambié unos 5€ en el aeropuerto para poder pagar el autobús. Había leído previamente que no lo cambiase todo allí porque la comisión era muy alta, de modo que cambié el resto en el centro de la ciudad. Junto a la casa de cambio compré mi imán y mi banderita para salir ya del coleccionable (2€ en total) 

Aunque di un par de vueltas e hice fotos bajo la lluvia, prácticamente estuve todo el tiempo en una taberna llamada Dominikanska donde me tomé 4 vinos y cené por sólo 8€. Allí probé el típico steak tartar, el tartar de caballa y un sandwich que sobraba pero era por si no me gustaba el sabor de lo otro 😂

Me fui al estudio a dormir la mona y a las 5h40 estaba en planta. Haber elegido el estudio junto a la ribera del río era muy bonito pero las gaviotas se ponen a graznar y les importa todo un pepino. (Código descuento en Booking)

Estuve esperando hasta que hubo luz solar (7h30 am) y me fui a dar vueltas aprovechando que no vería nadie en las calles. Pues no, los polacos entran muy temprano a trabajar, por no mencionar que en aquel río se pesca y los pescadores faenan temprano. En fin, aún así disfruté mucho del paseo.

Visité la calle principal, llamada Dluga, de ésta parte la Dlugi Targ, son básicamente el casco histórico donde podemos encontrar casi todos los edificios más importantes las puertas, la Torre de la cárcel, el palacio de San Jorge, el primer Ayuntamiento, la fuente de Neptuno

Lo sorprendente es pasear por allí pensando que aquella ciudad fue devastada durante la IIGM. De hecho en la Puerta Dorada hay un par de paneles con fotos hechas tras el bombardeo. Es una ciudad bonita, totalmente reconstruida, que respeta su patrimonio y cuida sus calles. Todo un lujo dar paseos por allí.

Tenía preparado visitar el castillo de Malbork, el más grande del mundo a sólo 60km, pero tras 4 trenes fallidos porque no llegaba a enterarme de cuál era, decidí darme por vencida y volver al centro. Eso sí, la estación Gdansk Glowny es preciosa. 

No podemos dejar de visitar el muelle, donde se fraguó la revolución contra el gobierno comunista, además del Żuraw Gdański, un hermoso elevador de madera medieval situado a orillas del río.

Me sorprendió gratamente la calle Mariacka, donde podemos encontrar muchas galerías de arte y tiendas de ámbar, el producto estrella de esta ciudad portuaria. 

Entré en la plaza de abastos, una auténtica preciosidad. Además del edificio en sí, en el sótano hay un yacimiento arqueológico abierto para el disfrute de los visitantes. 

Almorcé en un restaurante muy chic llamado Gvara el pastel de patata, la sopa Zurek (de ajo) y el goulash polaco (de cerdo), todo aderezado con una copita de Chardonnay. 

Me costó 61 PLN, unos 14€.

Seguí paseando por la ciudad hasta llegar al Museo del Holocausto donde estuve unas 2h30. La entrada costó 23 PLN, unos 5€. A la salida me compré un souvenir (un imán del bombardero pesado B 24 Liberator) ❤

Hice algunas compras en el Carrefour Express para la cena (todo chuches y kabanos, una especie de fuet que es adictivo, lo digo ya, compraos cuatro paquetitos) 

Mi tercer día era mi partida, pero decidí dormir más y hacerme la remolona hablando con vosotros por RRSS. Mi vuelo salía a las 14h así que tenía tiempo. Di una vuelta, crucé el río para ver qué había más allá y aproveché para comprarme de desayuno un dulce llamado paczek por 2,50 PLN (unos 50 céntimos) en un chiringuito en medio de la calle. Muy dulces para mi gusto, eran bollos recubiertos de azúcar glasé y rellenos de crema de vainilla. 

Hice unas cuantas fotos más y me fui a buscar mi bus para que me llevase al aeropuerto. 

Hasta ahí mi primer periplo polaco, desde luego sólo una toma de contacto porque estoy deseando volver a este país tan sumamente bien cuidado, bien organizado, tan servicial para el turismo, con una gastronomía espectacular y tan barato donde he pasado 3 días por sólo 105€ cubriendo todos los gastos. Lo que digo siempre, chicos, que hay destinos para todos los bolsillos.