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Conocer Luxemburgo fue obra de la serendipia (esa bendita casualidad en los viajes), ya que sí o sí quería visitar Bastogne (Bélgica), pero no quedaba libre ningún hotel donde admitiesen perritos, así que la agencia me ofreció una château en un minúsculo núcleo en la cima de una montaña llamado d’Urspelt. Pasará a los anales como mi hotel favorito donde los haya. 

 

 

 

 

Yo creo que después de eso, pocas cosas en la vida me van a agradar más. Y para colmo, llegué mientras anochecía, ese punto del día en el que ya está el cielo azulino, sin rastro del sol a la vista, pero con claridad suficiente para que castillo de origen medieval se plante frente a ti y te quedes sin aliento. (Descuento en Booking

 

 

 

 

 
Al día siguiente me fui a conocer la Ciudad de Luxemburgo, capital de este minúsculo estado tapón entre Francia, Alemania y Bélgica repleto de pequeñas joyas y que dejan pasar a los perritos en los bares. A mí me tienen ganada. 
 
El país en sí es en su mayoría rural, con el denso bosque de las Ardenas, los desfiladeros rocosos de la región de Mullerthal y el valle del río Mosela. 
 
La ciudad de Luxemburgo, situada en la confluencia de los ríos Alzette y Pétrusse, se desarrolló en base al  Castillo de Luxemburgo, establecido por los francos en la Alta Edad Media sobre los vestigios de un antiguo castillum romano llamado Lucilinburhuc (pequeño castillo). 
Fue nuevamente fortificada por distintos gobernantes europeos, y tuvo una importancia estratégica durante siglos lo que le valió el apodo de Gibraltar del Norte.  
 
Se conservan puertas, fuertes y una red de túneles del siglo XVIII conocidos como las casamatas del Bock
 
A pesar de su tamaño es una ciudad de importante presencia en la cultura centro europea.  
 
Chemin de la Corniche es un paseo a lo largo de las murallas del siglo XVII.
 
Existen senderos exclusivos para excursionistas y ciclistas con castillos medievales como Bourscheid y Vianden en el camino. 
 
Para encontrar alguna experiencia enoturística, el valle del  Mosela es el ideal por sus viñedos, además de los cruceros fluviales. 
 
La IIGM hizo estragos también en este bello país de la que se recuperó hasta el punto que solo los memoriales y museos nos recuerdan estos hechos.