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Jamás he sido de hacer lista de propósitos de año nuevo porque mi vida es un continuo ir a mi bola, pero lo que sí me gusta hacer es un baremo de lo hecho, decidido, dejado… el año que se va, y sin duda, mi 2018 ha sido el año de los viajes. 

 

Pero no la paranoia de ir a Madrid por Fitur de años atrás, no, viajar de verdad, del modo que siempre me ha gustado y que había dejado encerrado en un cajón a causa del emprendimiento. 
 
Acabé 2017 diciéndome a mí misma que tenía un año por delante para acabar con mi agencia de viajes y con mi participación en la asociación Clúster Turístico Destino Jerez, esto último lo llevé a cabo el 3 de enero (dicho y hecho ) porque decidí que no iba a luchar más por una ciudad que no me daba más que problemas. Y con la agencia sólo unos meses después, porque por mucho que estuviese enamorada de mi proyecto, me había convertido en una esclava de él, y no estoy yo hecha para eso.
 
– Destinos remotos
 
Por ahí alguien escribió «una vez al año, ve a un sitio donde nunca hayas estado». No estoy de acuerdo porque a mí no me va lo de seguir consejos, pero es cierto que aunque siempre supe que en mi reto viaje de arte estaba «El Grito», de Munch, jamás me dio por decir «voy a escaparme a Noruega las próximas vacas»  Y de repente ¡pum!, en marzo estrenaba el año viajero yendo a Oslo y plantándome frente a la  figura andrógina de un hombre en un momento de profunda angustia y desesperación existencial, exactamente la misma en la que yo me había encontrado durante los últimos años. 

 
Cuando regresé a España, escribí en mi diario de viajes «volveré». No podía imaginar que volvería 3 veces más el mismo año, la última para quedarme  ❤
 
– Reto viajes
 
Tengo muchos retos que cumplir en lo que a viajar se refiere, son como pequeñas colecciones que la mayoría puede considerar apilar sellos, apilar monedas, pero que yo apilo experiencias que sólo puedo conseguir viajando. Este año he cumplido algunas o al  menos, parte de ellas: 
 
  • Reto viaje de arte: he sumado a mi lista «El Grito», como ya os he dicho, y la que tal vez puedo considerar mi obra favorita, «La joven de la perla», de Vermeer. A estas alturas, con todo lo que ya he visto, me gustaría aportar a mi experiencia ver algo de Klimt en persona. 

  • Reto viaje de mi padre: siempre quise visitar los mismos destinos que él había conocido, y este año lo cumplí cuando realicé el «Eurotrip», viaje por 7 países europeos en coche (él los hizo conduciendo su camión) 

 

  • Reto viaje de castillos andaluces: hace años ya cumplí el conocer las 8 provincias andaluzas, y luego me propuse conocer 1 castillo por provincia, así que este año he sumado Málaga a esa lista visitando tanto su alcazaba como su castillo de Gibralfaro. De este modo, sólo me quedan Córdoba y Jaén para completarlo.

 

  • Reto viaje de la IIGM: sin duda sabía que algún día iría a los puntos más estratégicos de la Segunda Guerra Mundial, pero no esperaba que fuese este mismo año. Dunkerque, Normandía, Arnhem, las Ardenas y Bastoña han sido los destinos que he recorrido en coche y ha sido espectacular.

 

 

  • Reto de «roadtrip» por Europa: estaba deseosa de coger un día y atravesar en coche Europa, y por fin llegó. Por si fuera poco, bajé desde Noruega hasta España y volví a subir con mi perrito incluido.

 

 

  • Reto de las Denominaciones de Origen Históricas: Son 7 y este año he añadido 3 (Cognac, Burdeos y Champagne). Ya sólo me queda por conocer La Rioja y Oporto

 

 

  • Reto viaje de estilos artísticos: por fin he conocido el Románico en Zamora, que era el que me faltaba por conocer de los grandes estilos europeos.

 

– Localizaciones
He viajado a algunas localizaciones de pelis, libros y hechos históricos importantes (hago hincapié en esto último porque no me importa que no haya nada, a mí me vale con  pisar el mismo suelo), y este año he podido ver en Noruega dónde se rodaron varias pelis como «Misión Imposible Fall Out» o «El duodécimo hombre».

 

En Brujas, por fin he visto dónde se rodó «Escondidos en Brujas».

En Nantes pude disfrutar de las localizaciones del libro «Juego de reinas», de Sarah Gristwood, aunque me perdí el castillo de Steen, en Amberes porque el viaje se ralentizó por culpa de otra persona.

En Calais, pude dar con el punto exacto donde se celebró la reunión entre mi Henry VIII y Francis I, conocido como «El campo de la tela de oro».  

 
– Hints to Lady Travellers
 
Este libro escrito por Lillias Campbell Davidson en 1889 es lo más en cuanto a guías de viaje. Esta señora aconsejaba a otras mujeres viajeras a salir sin marido ni nada y les contaba a otras señoras victorianas qué llevar, nombrando a otras exploradoras como casos para no repetir porque habían llevado consigo la vajilla de casa . No debían caer en el mismo error, pero que no se les ocurriera salir sin la bañera portátil 

 

Para mí, Nellie Bly, Leonora Carrington, Bessie Stringfield fueron auténticas pioneras en ponerse el mundo por montera saliendo a explorar, con los miedos que debió suponerles en aquella época, en la que al menos existía el honor, no como ahora, que casi se ha convertido en un peligro. Antes porque el marido o padre no lo permitían, y ahora que hemos roto esa barrera, porque hay mucho monstruo suelto 
 
He hecho mención a esta obra que no tengo, por la nostalgia de lo antiguo. Estamos tan conectados que nos hemos olvidado de pensar. 
En el viaje en carretera por Europa he podido ver cómo se han cometido errores por seguir al GPS sin ni siquiera percatarse de lo que indicaban las señales de tráfico. Nos estamos atontando hasta el punto de no saber reaccionar. 
Claro que está bien modernizarse, pero no dejar de pensar para que lo haga una máquina. Menos GPS y más mapas es lo que necesitamos, o acabaremos bajando por las escaleras de la Catedral de Jerez en coche, como pasó hace unos meses. Lo recuerdo porque el conductor echó la culpa al GPS… 
 
Y no me digáis que no critique la tecnología cuando estoy todo el día enganchada a las RRSS. A mí se me abrió un mundo con las redes porque tanto cambio de domicilio, de trabajo, de negocio, de círculos… no me permitió estar quieta en un sitio y mantener grupos de amistades para toda la vida (tengo las que tengo porque somos iguales y nos entendemos), por eso mi modo de socializar es éste, pero no es una dependencia, es un hobby que me permite mostrar mi oda a la vida en libertad, y me encanta que disrutéis conmigo de mis viajes y experiencias. Y por supuesto, todo al estilo «slow travel». Con tranquilidad, no me cansaré de deciros que no hagáis por querer ver todo, que disfrutéis de lo que podáis. 
 
Me reitero en lo que dijo Miram Beard, viajar es mucho más que ver cosas, es un cambio profundo y permanente de las ideas de la vida ❤