Seleccionar página

Con el nombre que he puesto seguro que pensáis que os vengo a contar sobre un crucero, y nada más lejos de la realidad. 

Comprendo que si alguien viaja desde la otra punta se sienta atraído por ese producto turístico y lo compre en su agencia de barrio, pero si sois atrevidos, permitidme que os dé otras opciones para ver fiordos, y mucho más. 
En varias entradas os he hablado de Noruega y siempre insisto en su historia, patrimonio y gastronomía, ¡mucho más que salmón salvaje! 😂
Bergen es la segunda ciudad más grande de Noruega y está considerada la puerta de los fiordos. De hecho, era la capital del país por su situación estratégica en la Edad Media y se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Liga Hanseática (ya os conté la semana pasada la similitud arquitectónica de estas ciudades cuando os hablé de Flensburgo, Alemania) 
Precisamente por eso el casco histórico (Bryggen Bergen) es Patrimonio de la Humanidad, hoy en día convertido en tiendas y pequeños bares y cafés. 

Una auténtica maravilla, me encanta parar allí a tomarme un vino, y mira que la calle Bryggen da al puerto deportivo y está plagada de terrazas con un ambientazo espectacular, pero dentro parece que se ha quedado parado el tiempo y eso, para esta friki de la Historia, es más de lo que puede esperar de un lugar. 

He ido dos veces, la primera en junio, y me hospedé en City Apartment (98€/noche sin desayuno), y la segunda en diciembre para ver el mercado navideño. Como iba con Coco, necesitaba un alojamiento que le permitiera la entrada: el Bergen Budget Hotel (50€/noche, son apartamentos con cocina pero están sobre un pub y es un tostón porque hay conciertos en directo) (Código descuento en Booking)

Lo que yo recomiendo es coger un vuelo directo y una vez allí hacer un pequeño crucero de unas cuantas horas. De ese modo, se verán los fiordos pero no estaréis enclaustrados en un barco durante días a la deriva. 
Para mi gusto, visto un fiordo es suficiente. Pero poder disfrutar de lo que una ciudad nórdica ofrece, es impagable. 

Podéis echar el paseo por el casco histórico como dije antes, pero con calma. No sé cómo lo hacen pero tiene la mejor luz del mundo para hacer fotos.
Además, dentro está el Museo de la Liga Hanseática donde podéis entender cuán importante fue esta asociación para el comercio de pescado en plena Edad Media y ver una de las casas del Bryggen por dentro. Son muy curiosas y todo estaba hecho para el almacenaje de sus productos. 

En un lateral, justo donde acaba la ciudad antigua en la bahía de Vågen y enfrentándose al fiordo tenéis la fortaleza de Bergen (Bergenhus). Es de origen medieval y fue utilizada durante la IIGM por los Nazis. Además, fue la residencia del rey y el centro de administración cuando Bergen era la capital de Noruega. La entrada es gratuita y se puede ir con perros ❤
En la zona comercial encontraréis el monumento a los marinos noruegos, una fuente en plena plaza peatonal con esculturas en bronce recorriendo la historia marina nórdica. 

Johanneskirken es la iglesa de San Juan, del siglo XIX en estilo neogótico y aunque parezca que está ahí porque la estás viendo, los escalones son eternos. Recuerdo que encontré a dos chicas echadas en un lateral haciendo picnic con una botella de Prosecco. En fin, yo subí, pero quien avisa…

 

El Lille Lungegårdsvannet es un lago en pleno centro donde podéis descansar de los paseos, además es alrededor de éste donde se monta el mercado navideño. 

A las afueras tenéis Fantoft stavkirke, una iglesia de madera reconstruida de la original, que databa del siglo XII, así como el Palacio de Gamlehaugen, residencia oficial del rey de Noruega cuando está en Bergen. Aún no me ha cuadrado ver este último, pero todo se andará… Para ir a Knarvik hay que pasar por Bergen  😎

Bergen está rodeada por 7 montañas, y sin duda la más popular es Fløyfjellet a la que subí con el Fløibanen, un funicular que se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas de Bergen y una de las atracciones más visitadas de Noruega. Si coincide que es domingo, que sepáis que arriba hay conciertos al aire libre gratuitos. 
Yo estuve tomándome un vino en la cima y fue una de las mejores experiencias de mi vida. 

 

Hay un gran número de galerías de arte y museos, recomiendo entrar en la página de https://en.visitbergen.com/ porque hay donde elegir según vuestras preferencias 

Si vais durante la primavera o verano, encontraréis el mercado de pescado en Anlegestelle, yo os digo que es el sitio para comer SIN DUDA. A mí me encantó y comí y cené allí todos los días. Eso de escoger qué pescado quieres y que te lo preparen allí mismo, eso sí, por ser puestos en la calle no está permitido el consumo del alcohol a partir de unos grados, así que sólo encontraréis cervezas o refrescos (la perfección no existe).

En las terrazas de restaurantes y pubs sí se puede, claro, pero una copa de vino blanco sale por unos 12€ 😱 

En Navidad tuve que comer en el Egon (igual que en Stavanger) porque tenía terraza para Coco. Gracias a las tropecientas estufas a todo gas se estaba de lujo (además de las mantitas que ponen para que te resguardes las piernas del frío). Me pedí el menú navideño nórdico: julepølse, ribbe, pinnekjøtt. Todo cárnico, por si alguno pretendía degustar platos veganos, los hay, pero no tengo ni idea. Costó 50€/persona con sólo una copa de vino (es lo habitual en Noruega). 
Desde el puerto salen infinidad de barquitos para hacer excursiones a través de los fiordos. En la página que os puse de Visit Bergen que es la de Turismo, daréis con las distintas empresas que lo hacen. 

Os animo a soltaros y no querer moveros teniendo todo atado. En serio, el crucerito lo podéis contratar con anterioridad, incluso desde vuestra agencia sin necesidad de ir toda una semana como os dije al principio. Luego tenéis tiempo de sobra para disfrutar de una ciudad preciosa, vibrante con mucho ambiente y cargada de Historia
El correcto sobrenombre de «Puerta de los fiordos» le viene que ni pintado a una ciudad que parece no querer dejar escapar a su entrada de mar intentando abrazarla con pequeñas bahías para que no le pierda a través de las montañas.