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Puede que la tradición haya sido siempre pasar las fiestas navideñas con la familia, pero entre que cada vez hay más ateo y la celebración carece de sentido, cada vez somos más individualistas y pasamos de vernos forzados a pasar tiempo con alguien si no nos apetece, y que somos más trotamundos, hay una fuerte corriente de querer conocer la Navidad en otras partes del mundo (que haya paga doble en muchos trabajos y vacaciones también ayuda).

Cuando trabajaba en la Real Escuela de guía siempre me pedía mis 16 días en Navidad para poder viajar. Los otros 15 me daba igual cuando me los dieran ellos (solía ser una clara estratagema para que me dieran junio ya que mis compañeros se daban tortas por julio y agosto. Ilusos, con lo caro que está todo, lo masificado y el calor que hace para estar dando vueltas 😂)
Hay una barbaridad de destinos para irse en Navidad, pero como siempre, sólo hablaré de lo que yo conozco en persona.
La primera navidad que pasé fuera fue en las Islas Canarias (1994), concretamente, Gran Canaria. Fue mi primer viaje en avión e iba con mi madre a visitar a mi hermano mayor.
Es curiosísimo cómo sales del cole con el uniforme de invierno (jersey y leotardos) y llegas a un paraíso tropical donde la temperatura es de 25ºC.

Estar en la playa durante el día tomando el sol y tener para merendar polvorones, es cuanto menos pintoresco.
Además, había árboles de navidad por doquier, incluido el paseo marítimo y luces decorativas, lo que me hacía recordar en qué época del año estábamos.
La vedad es que pasar la Navidad en un destino cálido es ideal.
Mi segunda navidad fuera fue en Portugal (2000), concretamente en Fátima y Santo Antonio. Estuve con mi madre y mi hermana mayor. No hay mucha diferencia con la navidad española, a diferencia de su Semana Santa que también la he visto y sí es diferente, me gustó mucho.
No sé si habrá polvorones o turrones allí porque me puse morada de queijadas.
Ni siquiera el clima era distinto, pero como dije el otro día en la radio, tal y como vivimos hoy en día, nos hace falta desconectar de vez en cuando, hay que viajar aunque sea a 100 km de tu casa, así que Portugal es el destino ideal para ello (lo digo siempre, pero es baratísimo, se come súperbien y está ahí al lado 😍)
Mi tercera navidad en el extranjero la pasé en Estados Unidos (2003), concretamente en Fort Worth, Texas. Existe todo un despliegue ornamental en las casas, vamos, que las pelis no exageran.

Ya había vivido el Día de Acción de Gracias, y toda la ciudad estaba cerrada a cal y canto, al igual que el 25 de diciembre, que es su día fuerte en vez de la Nochebuena, y el día de Año Nuevo.
Lo más especial que viví allí fue ver la nieve por primera vez. Y diréis, ¿pero cómo va a nevar en Texas?. Pues nieva. Ellos lo llaman “Texan crazy weather”. Lo corroboro 😂
Y sí, la gente se agrupa cantando de jardín en jardín 🙄, aunque cada vez que os hablo de EEUU os recuerdo que yo vivía en el estado más profundo que existe, de modo que no sé si en NY será distinto y la gente será más individualista. En Texas, no, y de hecho la familia de un compañero de trabajo a cuya casa fui en Acción de Gracias, me insistieron mucho para que fuera, “cómo iba a estar una joven sola en Navidad”, pero pasé de ellos y me quedé leyendo en mi casita.
El 24 de diciembre hubo un desfile, eso sí, llamado “de las luces”. Lo que os diga, flipados con la iluminación.

 

Algo que no me gusta en absoluto es que en EEUU prefieren los árboles de navidad de verdad, de modo que son tan insensibles como para talar una millonada de abetitos y luego tirarlos a la basura como si nada 😭.
El 31 me fui de fiesta a Dallas con mis amigas 😎. Allí no se cena ese día con la familia.
Siempre lo diré, soy demasiado europea para América.
Mi cuarta navidad fuera la pasé en Marruecos (2010), concretamente en Tánger. Eso sí que es una experiencia: vivir la celebración del nacimiento de Cristo en un país musulmán 😂.
Pues aparte de que consideran a Jesucristo uno de sus profetas, sí que decoran las calles con alumbrado especial y en los hoteles ponen hasta árboles navideños 😍.
Además, ellos venden turrón del duro todo el año, así que no es algo excepcional.

Obviamente fui por salir de vacaciones, no iba buscando la experiencia navideña, pero como me gusta tanto el país, lo disfruté muchísimo.

Todo el personal del hotel y la agencia me felicitaba las fiestas, y aunque soy atea, me pareció todo un detalle. A ver cuántos de nosotros nos sabemos cuándo es el Mawlid (nacimiento de Mahoma) y les felicitamos por ello, o por el Ramadán, o por el Fitr… En fin. Si queréis info sobre misas del Gallo y esas cosas, entrad en la página web de la Diócesis de Tánger y ahí salen todos los datos.

Es otra muy buena opción porque lo tenemos ahí al lado y es incluso más barato que Portugal y la comida está de rechupete.
Mi quinta navidad por el mundo la viví en Inglaterra (2011), concretamente en Londres. Es lo más bonito que he visto nunca.
El mejor decorado, el mejor ambiente, las mejores ofertas en el súper… Excepto por el vino caliente ese: mulled wine. Qué horror.

Las luces de Regent Street, Oxford Street, Covent Garden, Carnaby Street… La música navideña a tope (nada de gente rara cantando por las casas, audio de toda la vida, como en la calle Larga de Jerez).
Además, por si hubiera pocos mercados, en los distintos parques hacen mercados extra. Aunque el de Portobello Rd. siempre será mi favorito ❤ (que no se entere el de Camden 😂)

No podría decir cuándo se juntan las familias porque yo iba a lo mío, pero aunque el 25 de diciembre es festivo y al 26 lo llaman “Boxing day” y hacen puente, había bares abiertos y ambiente. Es que no tiene nada que ver.
Aunque sea un país cristiano, hay tal diversidad de culturas y religiones, que siempre hay alguien que no celebra ese día y sí otro, así que hay vida siempre.
El 31 de diciembre salimos antes de trabajar porque empezó a nevar, aunque sólo unos copillos, no llegó a cuajar como sí lo haría por mi cumpleaños (6 de febrero) hasta el punto que cogía un vuelo para Jerez a las 6 am y el único aeropuerto que se salvó fue el mío (Stansted), porque todos los demás cerraron.
Además, desde mi ventana pude ver los fuegos artificiales perfectamente, aunque ahora que tengo perrito no me gustan porque él sufre 😭
Y hasta ahora, mi sexta navidad fuera está siendo en Noruega (2018), concretamente en Haugesund.
El personal está como loco con las luces. Hay una casa que la gente está yendo a visitar para hacerle fotos y todo 😂. En la tienda he visto hasta un unicornio para decorar el jardín.Cualquier cosa luminosa les vale.
Las floristerías venden unos arreglos florales especiales para las puertas (esto es Escandinavia, la gente no coge lo que no es suyo), o para los centros de mesa.
También hay días que hay agrupaciones, pero se ponen en la calle principal, nada de ir por las puertas.
Además, en las ciudades con más de 20 mil habitantes, hay mercados navideños.

Reconozco que mi pueblo es pequeño y no hay un despliegue espectacular, pero el finde pasado estuve en Bergen y aquello era una locura. Qué bonito todo.
Además, me ha encantado ver que en los restaurantes tienen el menú navideño nórdico tradicional, lo que me facilitó probar su gastronomía ya que por mucho que la vea en el súper, no sé cómo se prepara y como buena española, he comprado gambas y bocas para cenar el 24.
Y no es por ser chovinista, que la vida me libre de serlo nunca, pero no puedo acabar esta entrada sobre Navidad sin hablar de la que más he vivido: la de Jerez.
Es que la navidad jerezana, parte la pana 😎
Para los que sois de fuera, si os lo curráis bien, es decir, preparado con antelación, podéis vivir una navidad única en su especie.
Ya sé que popularmente el flamenco se asocia con Sevilla, pero os sorprenderá encontrar algo auténtico, os guste o no el flamenco, pero que no os dejará impasibles.

La zambomba es la fiesta tradicional navideña en la que el instrumento del mismo nombre, es el eje central de las canciones, pero con el tono flamenco que sólo aquí se le da.
Hay muchos bares y restaurantes que las hacen, pero las de las asociaciones de vecinos o hermandades son las más veraces.
Si no conocéis a nadie, la más sencilla de encontrar y que para mí sin duda es la que se mantiene fiel a la tradición es la que se celebra durante todos los fines de semana de diciembre hasta Nochebuena (no incluida) en los jardines del palacio Virrey Laserna.
Los dulces típicos de la navidad jerezana son los pestiños (llevan miel), aunque los rosquitos del vecino Arcos de la Frontera también se encuentran (a mí me gustan más).
Si venís más tarde, aparte de la gran cabalgata de los Reyes, previamente se hace la del Visir, que se aloja en el Alcázar y donde los niños pueden llevarle sus cartas para que éste se la dé a los Reyes. Y lo mejor es el roscón de La Rosa de Oro. Si no queréis el roscón completo, tienen cafetería así que podéis tomaros un trocito con el chocolate caliente 😍
Recordad que nuestro clima nos trae un invierno húmedo y, aunque comprobéis previamente la temperatura y diga que no es muy baja, la humedad es molesta, así que sí hace falta ropa de abrigo, aunque luego con las copita de Cream se vaya pasando 😂

En el futuro me gustaría conocer otras navidades, aunque como siempre, no hago grandes planes y prefiero que la vida me sorprenda. ¿O pensáis que había planeado acabar en el Polo Norte? 😂