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Hoy os traigo otro tipo de ruta: la de los dólmenes. Es muy interesante porque aúna patrimonio y naturaleza, ya que este tipo de construcciones megalíticas son distinguibles como marcas funerarias, por eso no las encontramos en las urbes actuales. 

Estas estructuras fueron construidas durante el Neolítico y el Calcolítico y se dan en Europa Occidental, sobre todo en la franja atlántica, donde se cuentan por miles. Por eso os he podido rescatar esta lista solo en la provincia de Cádiz.

 

 

 

Dolmen de Alberite

 

 

 

Su función atribuida suele ser la de sepulcro colectivo, pero también se cree que puede ser una forma de reclamar un territorio y reforzar la identidad grupal, dada la poca identidad de los poblados neolíticos en tránsito a los calcolíticos y que prepara las ciudades de la época del bronce.

Los modelos sencillos de dólmenes consisten en dos o más piedras verticales y encima una horizontal, ejercicio de destreza constructiva monumental sin par. Generalmente se acompaña de otras piedras en los alrededores de grandes dimensiones.

Cuando al dolmen se le añade un pasillo que lo conecta con el exterior, se le llama tumba de corredor a la manera de avenida para desfilar el cortejo funerario, cuya cámara puede estar construida con grandes losas mediante una falsa cúpula hecha con lajas de piedra o haber sido excavada en la roca. Es el primer ejemplo de habilidad constructiva al mover enormes bloques con el reto de mantener alzada la estructura.

Un tercer tipo de tumba megalítica es la de galería, más tardía, en la que el corredor no se diferencia de la cámara, y que a veces cuenta con pilares, prototipo posterior de las columnas en los templos, con el fin de sostener las pesadas cubiertas.

 

 

– Dolmen de El Gigante (El Gastor)

Dolmen grande y en buen estado. Se hallaron tallas de sílex a su alrededor. Se halla situado en la cima del monte Tagarín y está formado por bloques ciclópeos de unos 18 metros de extensión, 1-2 metros de ancho por 3-4 metros de alto.

 

 

 

Foto de Miguel Ángel Blanco de la Rubia

 

 

 

– Cerro de El Tomillo (Alcalá del Valle)

En este lugar se encuentran tres sepulturas megalíticas muy cercanas entre sí, dos de las cuales han sido restauradas y son visitables. Las tres corresponden al tipo de sepulcro de galería, con la particularidad de que aquí están parcialmente excavadas en la roca y construidas con ortostatos y mampostería.

 

 

 

Foto de Miguel Ángel Blanco de la Rubia

 

 

 

 

– Dólmenes del Tajo de las Figuras (Benalup – Casas Viejas)

El prehistoriador francés H. Breuil identificó, a principios del s.XX, diez construcciones dolménicas en las cercanías del Tajo de las Figuras. Todas las construcciones están orientadas hacia el Nordeste y son muy similares en su estructura.

 

 

 

Foto de Cayetano de Mergenlina

 

 

 

– Dolmen del Juncal (Ubrique)

En el año 2002, la bajada del nivel del Embalse del Charco de los Hurones dejó al descubierto una estructura megalítica en la denominada Venta del Juncal. La situación del Dolmen del Juncal, en el vaso inundable del pantano había incidido negativamente en su estado de conservación y motivaron que la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía promoviera su traslado al Cerro Mulera, a unos dos kilómetros de lugar original, a salvo de las aguas.

 

 

Foto de José María Gutiérrez

 

 

 

– El Toconal (Olvera)

Se encuentra situada sobre una pequeña loma de las terrazas que ascienden a la Sierra Blanquilla. Aunque no se ha excavado, se advierte una galería de trazado rectangular, ligeramente abierta en la cabecera. La estela grabada se encontraba casi enterrada y por su temática podría considerarse como una representación armada, a semejanza de la de Alberite I. Se interpreta como una figura humana, con un objeto de adorno en la parte superior, ojos o senos (los dos círculos), manos enfrentadas y una posible arma por encima del cinturón.

 

 

 

Foto de Miguel Ángel Blanco de la Rubia

 

 

 

 

– Necrópolis de los Algarbes (Tarifa)

Necrópolis construida en una gran afloramiento de calcarenita a unos 120 metros sobre el nivel del mar que responde a dos momentos cronológicos bien diferenciados, la Edad del Bronce y la época romana. A finales de la Edad del Bronce (II milenio a.n.e) corresponden la mayoría de las tumbas y de época tardo romana se han identificamos tres estructuras funerarias.

 

 

 

Foto de Miguel Ángel Blanco de la Rubia

 

 

 

 

– Dolmen de Alberite (Villamartín)

Es un dolmen del tipo galería de 23 metros de longitud. Algunos de los ortostatos están decorados con pinturas esquemáticas en ocre y grabados. Toda la estructura estaría cubierta con un túmulo del que se conserva un anillo de piedras de 50 metros de diámetro que lo delimitaba.

En este lugar se localizaron los enterramientos de un hombre y una mujer de edad adulta. Sus huesos estaban cubiertos de ocre y algunos presentaban huellas de descarnado intencionado. El ajuar funerario lo componían 1600 cuentas de collar de variscita, hueso y concha, una paleta caliza para ocre, cuatro machacadores en caliza para ocre, una azuela y una gubia pulimentadas, cuatro láminas de sílex y un gran prisma de cuarzo de 20 centímetros de longitud.

Tiene unos 6000 años de antigüedad, lo que lo convierte en uno de los más antiguos de la Península Ibérica.

 

 

 

Foto de José María Gutiérrez

 

 

 

Fuente: Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (Junta de Andalucía) y José María Gutiérrez, director del Museo de Historia de Villamartín