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Como hemos tenido la semana del Día del Libro, he decidido rescatar al autor que con más énfasis he leído y espero seguir leyendo, Miguel Ángel Borrego Soto.

 

Presentación de «La revuelta mudéjar» en NoSoloJerez

 

 

A este arabista le debemos en Jerez el rescate de fuentes árabes que nos acercan más a ese Šarīš del que tan poco sabemos. 

 

 

Imagen más antigua de Jerez, extraída de las Cantigas de Santa María

 

 

 

Su primer libro se llamó «Gala del mundo y adorno de los almimbares. El esplendor literario del Jerez andalusí» (2011) en el que ofrece una recopilación de ulemas (sabios) y otros personajes eruditos de la época especializados en disciplinas diversas, sobre todo gramática y bellas letras. Y de éstos escribió un artículo independiente en su blog que aquí rescato para vosotros ⇨ Artículo sobre Ibn Rifā’a al-Šarīšī original del blog del doctor

 

 

Fotograma de la vida en Šarīš, de la sala del Islam del Museo Arqueológico de Jerez

 

 

 

Además de este libro, es autor de diversos artículos y reseñas en revistas especializadas, y ha publicado los libros La capital itinerante. Sidonia entre los siglos VIII y X (2013), Epigrafía andalusí. Inscripciones árabes en Jerez de la Frontera (2014), La revuelta mudéjar y la conquista cristiana de Jerez 1261 – 1267 (2016) 

Actualmente dirige la Revista de Historia de Jerez y la colección A de al-Andalus de Peripecias Libros.

 

 

 

 

Y ahora, sin más dilación, os pongo el artículo sobre este ilustre jerezano que vivió en esa medina Šarīšī que tanto me apasiona:

 

Almizcate de plaza Belén

 

 

Abū Bakr Ibn Rifā’a al-Šarīšī, conocido por Ibn Rifā’a, fue un alfaquí, médico y hombre de letras jerezano de linaje árabeNació o el 26 junio o el 24 julio 1153 en Jerez, ciudad que a principios del siglo XII se había convertido en un importante centro intelectual, sobre todo después de que el talaverano Ibn Yahwar se afincara en ella.

 

 

Antiguo reducto militar andalusí, actualmente Claustros de Santo Domingo

 

 

Este personaje, que el año 1106-7 oía en Bagdad las Maqamat (género literario específico de la literatura árabe) del propio al-Hariri, fue uno de los que introdujeron el estudio de esta obra en al-Andalus e inició en Jerez una importante cadena de transmisión de la misma entre sus notables.

 

Aspecto original del pabellón Real del Alcázar de Jerez

 

 

Quizás fue en su Jerez natal –o en alguna población diferente que no especifica– donde Ibn Rifā’a conoció al insigne y longevo médico Ibn Zuhr, del que transmitirá. Este médico, experto en ciencias religiosas y literatura, y formado por su padre en medicina, había sido galeno distinguido de varios califas almohades. Es muy probable que Ibn Rifā’a adquiriera con él sus nociones en la ciencia médica.

 

Material médico de la vida en Šarīš, sala del Islam del Museo Arqueológico de Jerez

 

En cuanto a los rasgos con los que Ibn Rifā’a es adornado, coinciden plenamente con los de muchos ulemas de su categoría, es decir, hombre de probada fidelidad en sus transmisiones, íntegro, piadoso y autor de provechosas obras sobre las diversas facetas que manejó: ciencias religiosas, bellas letras y medicina. Como nota anecdótica se dice que era muy moreno de piel. 

 

Tintero hallado en plaza de la Encarnación, expuesto en la vida en Šarīš, sala del Islam del Museo Arqueológico de Jerez

 

 

En el ámbito de la medicina gozó de cierto prestigio, lo que le ayudó a granjearse el favor de al-Mansur y el de los médicos de su séquito en Marraquech. A éstos dejó patente su inteligencia y manejo de la materia en las conversaciones que con ellos mantuvo. Con todo, esto no le sirvió para llegar a formar parte de la corte califal. 

 

 

Lomo de libro con parte del título, expuesto en la vida en Šarīš, de la sala del Islam del Museo Arqueológico de Jerez

 

 

Desconocemos el momento de su llegada y tiempo de estancia en Marraquech; tampoco sabemos en qué lugar o lugares enseñó. 

 

 

Fotograma del vídeo la vida en Šarīš, de la sala del Islam del Museo Arqueológico de Jerez. Aspecto de Jerez desde la torre octogonal, cuando el agua se veía desde ella

 

 

Ibn Abd al-Malik precisa que murió en Jerez la tarde del martes 11 octubre 1239. Su entierro tuvo lugar un día después. Tenía, aproximadamente, 86 años lunares y, en palabras de al-Safadi, padecía la lepra.

 

 

Maqbara de Šarīš (cementerio), actual plaza del Arenal. Exposición de la sala del Islam del Museo Arqueológico de Jerez

 

 

 

Fotografía de uno de los enterramientos hallados en la plaza del Arenal

 

 

Obras: 

1. «Tesoro de los purificados y flores de los piadosos«. Obra cuyo contenido versaba sobre el Corán. 

2. «Refugio de los médicos«. Uno de los libros que escribió sobre medicina. 

3. «El banquete de los médicos«. Libro que incluía sentencias sobre medicina.

4. Poesía. Sólo tenemos constancia de una uryuza (poema épico) inédita que Ibn Rifā’a dedicó al califa al-Mansur sobre los remedios de la tríaca compuesta por cincuenta elementos. También nos ha llegado el fragmento de una casida en la que, por razones que se nos escapan, el poeta hace una dura crítica a Jerez y sus habitantes. Dice así:

Jerez no es sin la errata de una clara desgracia.

Partiría a rescatarte de ella si fueras persona piadosa,

pero en ella no volverá a destacar ni el que es libre ni el que es noble. 

 

Mezquita del Alcázar de Jerez