Seleccionar página

Antes de que me digáis que no he ido a Copenhague, cosa que sé, creedme, diré que Ariel es mi personaje Disney favorito, así que no se me ha ocurrido mejor título para una entrada sobre Dinamarca ❤

 
El país lo he atravesado de arriba abajo y de abajo arriba en dos ocasiones, pero las ciudades que conozco son Aalborg (en la bajada) y Hirtshals (en la subida).
 
En el caso de Aalborg diré que además de la caña que le hemos dado a la publicación del NY Times con Cádiz entre los 52 destinos a descubrir este 2019, también se coló la cuarta ciudad danesa más grande del país.

Casco histórico de Aalborg

 
Como de costumbre, una vez había diseñado el viaje y tenia los hoteles, me fui a Instagram y en el buscador puse #Aalborg. Así pude ver lo que resultaba más interesante y pintoresco de visitar. El 99% del personal tenía la misma foto de una calle del casco histórico que supuse que era lo más pintoresco. Desde luego me resultó lo más bonito de la ciudad, pero ya sabéis que yo no soy viajera que busca catedrales 

Calle instagrameable del casco histórico

 
De todos modos, la Catedral de  Budolfien, de estilo barroco, está allí para quien quiera verla 

Catedral Budolfien

 
Esta ciudad de origen comercial pesquero alcanzó gran importancia en la Edad Media pero un incendio y un saqueo hizo que no perdurase mucho de su patrimonio, seguido de la Reforma Luterana, que acabó con la mayoría de monasterios. Aún así la  sigue siendo el punto neurálgico de la ciudad. 

 

Plaza Nytorv

El hospital del Espíritu Santo era uno de esos monasterios que sirvió para ayudar a los necesitados, fundado en el siglo XV. Hoy en día es un centro para mayores. 

Convento del Espíritu Santo

Cabe decir que el origen de la ciudad es vikingo aunque el asentamiento original estaba en el Limfjorden (fiordo de cal), hoy en día un yacimiento arqueológico.
El caso de Hirtshals fue un poco más peliagudo porque estaba muy nerviosa. Era el puerto desde donde partía el ferry hacia Noruega, ya con Coco, y como sabía que me obligaban a dejarle 3h30 solo en el coche (cosa que jamás en sus 6 años de vida ha pasado), pues no estaba disfrutando demasiado. 

Puerto pesquero de Hirtshals

 

Es un poblado que surgió en los años 20 del siglo XX por sus dos puertos: el pesquero y el de transbordadores. Lo que más me gustó fue que en los restaurantes me dejaban pasar con Coco. Pobrecito, con el frío y viento que hacía, no era para menos 

Chuches y agua en la puerta del restaurante

 

Chili con carne calentito antes de las 3h30 de travesía a través del Mar del Norte

 

Coco aguardando en el restaurante

 

Está situado en el Oceanario del Mar del Norte, con uno de los acuarios más grandes de Europa y su faro es una maravilla de ésas románticas que te hacen soñar en retirarte allí a escribir 

Faro de Hirtshals

 

Tal vez sea porque venía de Noruega, tan sumamente espectacular en cuanto a arquitectura, puertos llenos de vida y naturaleza salvaje, pero a mí no me gustó Dinamarca. Al menos su topografía. Es todo tan llano pero tan árido por ese viento cortante que desmerece mucho cuando vas bajando. Eso sí, no me quedé sin mis galletas danesas 

Royal Dansk

Este caso me recuerda un poco al vivido la primera vez en Italia, que dejé Roma tras Florencia y fue un gran error. Demasiada belleza acumulada en la capital de la Toscana para luego ver más. 
Tal vez al contrario se disfrute más porque sales de esas carreteras infernales alemanas y llegas a la calma danesa, pero como iba con la cosa de mi pequeño pony, hasta que no estuve en suelo noruego no respiré tranquila. 

Saliendo del ferry ya en Kristiansand, Noruega

Al menos me quedo que fue Dinamarca el lugar donde caté mi segundo vino favorito del mundo: DO Petit Chablis. Muérome â¤

Petit Chablis

 

Más Petit Chablis