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Sí, sé que Londres no pertenece a nadie, pero el pronombre posesivo del título hace referencia a que os voy a hablar del Londres que yo conozco, por el que me gusta perderme y el que me gusta enseñar cuando viajo acompañada a este gigante cuya área metropolitana tiene casi 14 millones de habitantes.

Conocí la ciudad en 2006 por casualidad en un viaje de estudios porque se nos torció Tánger ( 💚 ), y desde entonces no he parado de ir (tampoco he dejado de ir a Tánger, que por fin conocí dos años más tarde)

Al ser estudiantes del grado de Arte, decidimos dedicar los 4 días al tema central de nuestros estudios: 2 días en el British Museum y 2 días en la National Gallery.

 

Reservamos alojamiento en Royal Bayswater Hostel, que no es que esté cerca de nada, pero estaba bien conectado con el centro y lo primordial, era más que asequible (11£/persona en habitación compartida). Puede que el hecho de que el palacio de Kensington estuviese muy cerca también influyese en mi decisión.

La segunda vez fue en 2011, y la intención era ampliar conocimientos, así que eché toda una mañana en el Victoria & Albert Museum, dedicado al diseño (entre otros) y a patearme la ciudad.

 

 

 

 

 

 

Notting Hill (súper de moda por la peli), Portobello Road Market, los típicos de siempre como el Big Ben, las Casas del Parlamento, Whitehall, Buckingham… pero hospedada en Kings Cross, que aunque a priori no parece una zona “bonita”, tener allí todas las conexiones de metro, autobuses y trenes lo hacía bastante atractivo. Además, hay multitud de pubs, restaurantes y mini mercados para abastecerse por las noches y tener el hotel cerca. Esta vez volví a elegir un hostel, The Northumberland Arms, pero en habitación privada aunque con baño compartido (50£/noche)

 

  

Lo mejor fue añadir el barrio de Camden Town a este viaje. Lo digo porque cambiaría mi vida para siempre 💜

Desde que bajé del metro, fui entrando en cada bocacalle que daba a Camden High Street. No quería perderme nada. No me importaba emplear más tiempo allí y ver menos cosas en el resto de la ciudad. Así me convertí en viajera y dejé de ser turista. En Camden, en 2011.

Fue tal el choque que sentí, fue tanto Londres, tan londinense todo lo que había, tocando lo punk, lo kitch, lo oriental, lo British, los Romanov, la Casa Real, Amy Winehouse, Queen… Voy a dejarlo ya porque jamás podré explicarlo con palabras.

   

 

Era junio. Volví a Jerez. El 21 de noviembre de ese mismo año me había mudado a Camden. Dejé mi trabajo en la Real Escuela de Arte Ecuestre y me planté allí buscándome la vida.

Llegué a la zona de Victoria Station y estuve 3 días en Golden Star Hotel, (50£/noche), con el peor desayuno que jamás he tenido y un lugar sucio, dejado, y raro. Nada recomendable.

Vivir en el Borough of Camden y trabajar en una galería de arte en Camden Town (después de varios puestos en tiendas varias) ha sido lo más motivador, inspirador y atrevido que he hecho en mi vida.

Claro que los 6 meses que pasé allí hizo que conociera la ciudad desde dentro.

Desde hacer la compra en súpermercados como el Morrison´s o Sainsbury´s, a comprarme un plasma por 180£ (que luego me traje a España), salir a cenar por la zona de la Universidad (Angel), o a bailar por Chalk Farm, ir al teatro fuera de West End (típico y tópico), pedir el menú degustación en Gallipolli, cocina otomana (💥) y que te traigan 12 platos pagando el pato de novata, entrar en los museos a ver sólo un cuadro porque el bus no llega hasta 30 minutos después, ver cómo los japoneses se caen por correr de uno a otro y luego ni siquiera recordar el nombre del artista… Y qué decir de visitar los museos que no están destinados a turistas como el Sir John Soane´s Museum, Sherlock Holme´s Museum, Tate Modern, Saatchi Gallery… O los mercados de los londinenses como el Borough Market, Partdriges Market… Así se conoce una ciudad de verdad. Perdiéndote por sus calles

  

 

Yo tengo un Londres que es mío, porque lo he vivido, y se metió en mi interior. Incluso hay un blog al respecto: Jerez – London

Tardé 4 años en volver. No fue hasta noviembre de 2016 que fui a la World Travel Market, junto a la Cámara de Comercio de Cádiz y me hospedé en Camden Town Hotel, claro. Hotel totalmente recomendable con desayuno incluido, kettle y té en las habitaciones y localización privilegiada (50£/noche).

 

Los demás estaban por el centro y tenían un transfer que les recogía cada día y les devolvía al hotel. Yo necesitaba comprarme un chocolate caliente en Costa y coger el metro hasta el ExCel London. Necesitaba respirar la adrenalina de perder el metro, de ir a la derecha en las escaleras mecánicas, de ver a los ejecutivos de la City hacer negocios por el móvil, de escuchar buena música en los túneles a cambio de una moneda… lo que viene a ser mi Londres.

Incluso no me importó perder el avión el miércoles por la mañana y tener que quedarme hasta el jueves… Tal y como mi tren se fue, cogí el metro de vuelta a Kings Cross y aproveché el servicio de WIFI de mi pub favorito, Big Chill House, para comprar un vuelo para el día siguiente y buscar hotel para esa noche, Kings Cross Hotel (60£/noche) Nada recomendable. Ni siquiera por la localización. Al menos degusté una exquisita hamburguesa casera del Big Chill y tuve tiempo para reencontrarme con una antigua amiga.

En junio de 2017 estaba allí otra vez. Ahí fue donde acuñé el hashtag #MiLondres en todas las fotos que publiqué en Facebook e Instagram. Ése fue un viaje de placer enteramente: sin prisas ni trabajo. Sólo a disfrutar.

Me hospedé nuevamente en Kings Cross, esta vez en Carlton Hotel (80£/noche), un muy buen hotel, con un desayuno regular con respecto al Camden Guest House, pero gran localización y un servicio de recepción muy muy amable, y totalmente abiertos a ayudar ante cualquier duda que surja.

El primer día fue para Camden. Un paseo por Stables Market para comer algo de Fish & Chips del bueno, y una caminata por el canal de Camden hasta llegar al Regent´s Canal. Este paseo desemboca en Little Venice, un dulce de lugar pues se trata de un pequeño núcleo de vecinos que viven en los barcos típicos del siglo XVIII, XIX destinados en origen al transporte de mercancías que abastecía a toda la ciudad y ahora sólo unos privilegiados pueden permitirse esa vida bohemia que supone tener una casa flotante en una ciudad como la capital del Reino Unido.

  

Hay paseos en barco por el canal para turistas, pero no hay nada como hacerlo a pie. Agua, flora, casas con embarcadero y tranquilidad. Quién diría que estamos en una ciudad de unos 14 millones de habitantes.

Me permití el lujo de cenar en mi restaurante favorito, un italiano ubicado en Finsbury Park llamado Pappagone donde las fotos de Amy Winehouse son la decoración latente y cuyos camareros hablan todos italiano, lo hables tú o no.

De vuelta al hotel, aproveché la localización de éste para ir a otro de mis pubs favoritos de la zona, O´Neill´s Kings Cross, para tomar algo antes de dormir. Hay muy buen ambiente. Lo conocí en mi segundo viaje.

En cuanto a los museos, esta vez fui a la National Gallery para disfrutar y hacer fotos de Van Gogh, Holbein, Vermeer y Van Dyck (quería hacer un collage para Instagram de mis favoritos)

Y al British para ver la Rosetta y las metopas y triglifos del Partenón. Aunque siempre cae momento frente al Estandarte de Ur, la verdad. Se nota que soy jerezana 😛

2006

2011

2017

 

 

 

 

Terminada la visita a museos, un par de vinos blancos en un pub camino de Picadilly aprovechando que el día estaba espléndido y podía estar en terraza. No hay nada como ver pasar la vida de buses rojos, taxis negros, ejecutivos comiendo sandwiches y todo bajo un sol nada abrasivo.

Un paseo por Cambridge Circus, almuerzo en el Soho, mil fotos a Neal´s Yard y sus fachadas de colores, y un poco de descanso antes de ir a ver el musical de Mamma Mia en el Novello Theatre (muy cerca de Covent Garden) Cené en Maxwel´s porque eran más de las 22h y ya los pubs sólo servían bebida ya a esa hora.

Al día siguiente no conté con el cumpleaños de Su Majestad, no por estar invitada, sino porque el tráfico que pasa cerca de Buckingham estaba cortado, así que llegar desde Kings Cross hasta Notting Hill fue un suplicio de metros parando en estaciones raras y buses cargados de gente, demasiada gente, y con mucho calor.

Pero como siempre, Notting Hill y Portobello nunca fallan. El periplo había merecido la pena.
Una vuelta por el mercado, visita habitual al mosaico a los refugiados de la Guerra Civil Española, y como pillé el mercado de las naciones ya casi en las últimas, no había mucho donde elegir, así que camino de vuelta me metí en un restaurante italiano en lo que parecía el patio de una casa, y fue el descubrimiento del viaje para mí (ya estoy deseando volver para repetir). Además de comer, también era tienda de chacinas y quesos, de modo que todo se cocina delante del cliente, es más, los alimentos los cogen de las mismas vitrinas.

Toda una experiencia que merece la pena vivir. Entre el vino y el calor, me fui de Notting Hill tomándome un helado y pasando por mi tienda de todo a 5£. Taconazos que me traje para España.

Mi Londres no es ver cuanto puedas y luego no ser capaz de recordar las piezas de los museos o los nombres de los cuadros que has visto.

Mi Londres no es ir a Camden a comprar una camiseta electrónica en Cyber Dog, es pasear por el canal y tomarte una Margarita de vuelta en la terraza del Camden Lock Market (o las que se encarten)

Mi Londres no es ver Los Miserables en Queen´s Theatre por 50£, es ir a ver un musical sobre la vida de Tina Turner en el treatro del barrio de Hampstead por sólo 13£.

En mi Londres ves la torre, es lógico querer ver dónde murió Ana Bolena, pero no te puedes perder Hampton Court Palace. A fin de cuentas, es donde vivió sus 1000 días de gloria.

   

Abbey Road está muy bien, pero también Amy vivió y murió en Londres, y sus fans aún dejan cartas el árbol frente a su casa.

Mi Londres no es caro, comes el mejor kebab del mundo en First Choice por sólo 5£, tomas una botella de vino blanco por sólo 7£ en The Monarch Pub, ves obras de Modigliani o Pollock en la Tate gratuitamente, te compras un pase de bus para una semana por 18£ con viajes ilimitados y llegas al meridiano de Greenwich haciendo un poco de senderismo.

   

Da igual lo cerca que está o cuántas veces hayas ido, no conoces Londres si crees que en un viaje de 5 días puedes verlo todo. Hay más Londres paseando tranquilamente por el Soho que cogiendo el metro para ir a 6 barrios distintos.

 

En mi Londres puedes visitar museos con niños. Si se aburren en el British o la National Gallery, llévalos al Science Museum o al Natural History Museum. Ya verás cómo no se les olvida ese viaje jamás.

 

No conoces Londres si te haces la foto en Harrod´s cuando allí todo el mundo sabe que la jet compra en Selfridge´s.

No conoces Londres si vas directamente a un musical, en vez de ir por la mañana a la puerta de atrás del teatro para ver a los actores salir o entrar a ensayar.

Mi Londres vibra a todas horas, tiene tanta fuerza que es capaz de conseguir que no pienses en qué día de la semana vives porque da igual, siempre hay algo que hacer, siempre hay planes, siempre hay opciones.

Existe un Slow London, lo notas cuando dejas de ser un turista y te conviertes en un viajero que quiere empaparse de la capital británica.

Siéntate en la terraza de un pub o cafetería que no esté en Leicester Square y mira la gente pasar. Entonces comenzarás a conocer Londres.